Probablemente un día digas «ya no más», te levantes harta, agotada y cansada de ver cómo las mismas situaciones se repitieron una y otra vez, es muy probable aquel día ya no quieras la casa en la que vives y quieras mudarte, tal vez descubras que has dejado de amar eso que tanto alardeabas y puede que sean personas, tu trabajo, tu casa, tu choche…

Habrá un día en el que pondrás sobre la mesa tus creencias, y te comenzarás a cuestionar todo, cada momento, cada paso, y cada día que pase será más intenso, despertarás en las noches preguntándote que está pasando, y querrás huir.

Es muy probable que nadie lo entienda y que quieras estar lejos, que pases lapsos de silencio y soledad y muchos, muchos ataques de ansiedad, miles de veces te preguntarás ¿Que me está pasando? ¿Que estoy haciendo tan mal? ¿En que momento me metí en esto? ¿Estaré loca? Y te sentirás a la mitad de un túnel en el que no hay entrada ni salida, y podrán pasar semanas, meses, incluso años.

Entonces siéntate, no desfallezcas y deja que el diluvio pase, baila con el cuando puedas, luego deja que te tumbe y llora desconsolada de miedo, de rabia, de frustración, deja que te arrastre y te dejé mil heridas, ya habrá tiempo de curarlas; mientras tanto sigue viviendo que estás a punto de encontrarte con aquella que perdiste hace años.

Porque un día sin más todo empezará a tener sentido, encontrarás las respuestas y volverás a tener fe, pero esta vez de una manera distinta, sabrás manejar la ansiedad como una profesional, y disfrutarás del silencio y de la soledad tanto como de la música y la buena compañía y ya no querrás pasar tus horas con con quien sea, sabrás elegir con quién pasar tus tardes y tus domingos y que un café no se toma con cualquiera, ya no abriras las puertas de tu casa y tú corazón a quien llegue a tocar, pero tendrás la certeza de que a quien dejes pasar valdrá la pena, y en esos días las heridas se curan, y amas de verdad, porque te entregas entera y ya no esperas que nadie te complete; ahora sabes lo que es vivir y con ello sabes que cuantas veces te pierdas te volverás a encontrar, ahora eres dueña de tus propias decisiones.

Y solo así sabremos lo que es el amor, la amistad y la lealtad, hasta que aprendamos a darnosla a nosotras mismas.

Por eso ojalá que nunca dejes de luchar.

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